Feria del Libro 2013

Leo en Antinomias del libro que en la actual edición de la Feria del Libro de Madrid (tenéis hasta el próximo domingo 16 para visitarla, o revisitarla, o rerrevisitarla) se ha notado una pequeña alza en la venta de libros con respecto a la pasada edición -entre el 16 y el 23 %-, si bien aún no se ha recuperado el ritmo del año 2011. De todas formas, tampoco me extraña, con la que está cayendo aún me maravilla que la gente tenga el suficiente amor a la letra escrita como para dedicarle una parte de sus ahorrillos, que para muchos son pocos, y para otros tanto, prácticamente nada.

Yo misma, que peco bastante de bibliofrénica, llevo unos cuantos meses sin comprar apenas libros. De hecho, creo que he comprado dos o tres desde que comenzó el año, más alguno que me han regalado por mi cumpleaños, pero desde luego nada tiene que ver con mi ritmo habitual, de seis a diez mensuales. Todo tiene su lado positivo pues, al ritmo anterior, más los libros que me dejaban, regalaban o tomaba prestados en bibliotecas, una buena parte de mis estanterías lo ocupaban volúmenes apenas hojeados. Y también he aprovechado para revisitar algún título que me había marcado hace algunos años.

Así que sí, estaba deseando que llegara la Feria del Libro y dedicar una pequeña parte de la paga extra de junio a los títulos a los que les tenía ganas desde hace tiempo, ya que este año las vacaciones van a ser probablemente muy cortas, por otro tipo de motivos y porque con el tiempo tal como está, además, casi me apetece más disfrutar de un verano respirable en Madrid.

Lo que sí podéis ver es que he tirado más de fondo de catálogo que de novedades, pero una es así y tiene sus debilidades. A saber:

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¡El catálogo forcoliano ha dado el estirón!

1. De Fórcola Ediciones: Recuerdos de un alemán en París 1940-1944 (crónica de la censura literaria nazi), de Gerard Heller y Crónicas romanas (la sociedad y la vida mundana de fines del ottocento en Roma) de Gabriele D’Annunzio bajo la edición y traducción de Amelia Pérez de Villar, a la que tuve la suerte de conocer en mi visita a la caseta 175 y me dedicó el libro con unas palabras que son muy significativas del momento que estoy viviendo estos últimos meses. Como soy forcoliana de pro y ya tengo 11 de los 36 libros que han editado en estos seis añitos que llevan de aventura (y los que tengo en la lista de libros pendientes, porque ya es suerte que una editorial publique libros tan cercanos al gusto personal, casi como si te los hubieran editado a la carta…), no podía faltar la visita a mi editor favorito, que además de ser amabilísimo tiene una conversación animada y lúcida como ya es difícil encontrar, así que si tienen la ocasión, ni se lo piensen.

Todo lo que encontré de Perec hasta llegar al límite del presupuesto.

Todo lo que encontré de Perec hasta llegar al límite del presupuesto.

2. Georges Perec: de la mano de Vila-Matas conocí a este genial escritor francés que no deja de sorprender en cada libro con una visión más que personal. Me encantaron las ediciones de Impedimenta, que siempre cuidan sus libros hasta el más mínimo detalle y, como anécdota, os contaré que estaba en mi arrebato de buscar entre el montón de libros expuestos aquellos firmados por el autor, cuando, con dos en la mano, salió corriendo el vendedor hacia un montón que estaba al otro lado de la caseta y con el mismo brío, y gesto burlón, me lo tendió con la complicidad de quienes comparten una pasión tan voraz. El rojo, que a mi gusto peca de tener una estética demasiado anticuada, lo edita La uÑa Rota, y cuenta con la peculiaridad de que una de las dos obras que recoge, El arte de abordar a su jefe de servicio para pedirle un aumento, es totalmente inédita desde que se publicó en la revista L’Enseignement programmé en 1968, y que había pasado inadvertida hasta que la descubrió el traductor de dicha edición, Pablo Moíño, y que fue editada en Francia nada más informarse a los herederos de Perec. De esta editorial tuve que renunciar, de momento, al Diario de 1926, de Robert Walser, y algunos muy curiosos que tienen de Beckett (por cierto, la biografía que compré en la Feria del Libro pasada es de esta misma editorial, así que chapeau!).

¡Uno menos para la colección!

¡Uno menos para la colección!

3. Vila-Matas, of course: solo diré, para quien le interese (guiño, guiño, tú ya sabes quién eres), que me faltan los siguientes títulos: El traje de los domingos; Para acabar con los números redondos; El viaje vertical; Desde la ciudad nerviosa; Bartleby y compañía; El viento ligero de Parma y Ella era Hemingway / No soy Auster. Por cierto, el otro día en las noticias explicaban que parte del éxito de la Feria del Libro se mide precozmente por el número de bolsas hechas ad hoc para el evento (al final de la semana se habían entregado unas 100.000), pero los de Anagrama son tan chulos que pasan del espíritu colectivo y van por su cuenta.

Por fin, por fin, por fin =)

Por fin, por fin, por fin =)

4. Lois Pereiro: tanto tiempo maldiciendo porque no encontraba ninguna edición de las obras completas del poeta gallego y resulta que Libros del Silencio lo había publicado el 2011, año en el que se le homenajeó el Día de las Letras Gallegas, aunque ni recuerdo haberlo visto cuando estuvimos en su caseta el año pasado. Total, que blasfemé y fui feliz. Y el editor también fue feliz porque era el primero de este título que vendía en esta edición de la feria y debía de tener ganas de liquidarlos pronto (no hay peor palabra para un editor que “papelote”, sniff!).

Eso por mi parte, que Dr. Love ❤ también se llevó lo suyo, pero dejemos que sea él quien lo cuente, si quiere…

El cuaderno de Bento

En El cuaderno de Bento, John Berger es fiel al estilo hermoso e inteligente del que ya os hablé la semana pasada.

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El contenido del libro es fiel a su título, a lo mejor no tanto en la traducción al español como en el original, Bento’s sketchbook, pues cada sección del libro es una combinación de ilustraciones bocetadas por Berger y de textos, más o menos breves, que desarrollan un tema asociado al dibujo, ya sea por anécdotas en torno a las personas retratadas (como el de una anciana de Camboya que tuvo que huir de su país cuando aún era muy joven y que conoció en la piscina a la que ambos solían acudir a ejercitarse y relajarse un poco -y no es de extrañar que Alfaguara haya optado por resaltarla en la reseña de la contracubierta, porque es realmente hermosa y emotiva-); como por ideas conectadas sobre conceptos algo más abstractos, como puede ser la necesidad de dibujar y los modos en los que él se plantea esa actividad, la facilidad que tiene la sociedad para aplacar sus propias revueltas, ayudadas por los mecanismos de los gobiernos o las formas posibles de narratividad que él encuentra conectadas con dos arquetipos de personalidad, o de forma de vida, la extravertida y la introvertida. Otros temas que aborda, tan típicamente suyos, son la estética, los modos de ver y, por extensión, los modos de narrar, la dignidad del hombre en la rebeldía y en la resignación, la identidad colectiva, las relaciones humanas, que están por desaparecer o la eternidad del presente y la fugacidad de la Historia.

Como podéis ver, se trata de un libro fragmentario aunque muy intenso. Es Berger tomando el té de las cinco mientras conversa con su lector, hace un repaso de su vida echando mano de sus recuerdos y de sus inquietudes más persistentes. Cada fragmento se lee de forma independiente, no tienen una cohexión necesaria sino que podrían estar intercalados de cualquier otra manera y, sin embargo, es la voz del autor la que le otorga una coherencia poderosa, porque la voz de John Berger, si bien amable y acogedora, no es complaciente ni vacía.

Pero esta voz se contrasta hábilmente con la del interlocutor de ultratumba, Benedict Spinoza (sí, ese filósofo que tanto le gustaba a Borges), de cuya Ética se intercalan breves fragmentos a lo largo del Cuaderno, y que sin duda son bastante más complejos y oscuros que la propia narración, pero que paradójicamente le aportan una luz al texto que no desvirtúa la intención del autor, que parece querer ceder su autoridad a un intelectual cuya obra trascendió una vida humilde y sin pretensiones.

El libro cuesta en papel 17,50 € y en ePub por 9,99 €, que yo creo que es un precio bastante razonable tratándose de una novedad recién salidita del horno.

Además, Alfaguara también permite leer las primeras páginas del libro (de todo lo que han ido publicado en los últimos años, de hecho). Si os interesa, os dejo aquí el enlace.

Aquí podéis ver un reportaje-entrevista que realizó la BBC en el 2011, cuando fue publicado en el Reino Unido:

Aquí podéis ver el trabajo fotográfico de Franck Courtès.