Las virtudes de Franklin

Ahora que los occidentales en el siglo XXI nos sentimos difícilmente colmados por la cantidad de placeres y diversiones que tenemos a nuestro alcance; que consideramos no alcanzar todo lo que nos merecemos y que en las charlas TED están tan de moda los temas de coaching (¿consejos estimulantes?) sobre las cualidades que toda persona de éxito debería poner en práctica en su vida personal y profesional, tampoco está de más recordar la lista de virtudes que el joven Benjamin Franklin, cuando solo tenía 20 años y mucho camino por recorrer antes de lograr la reputación y el respeto que aún hoy se le concede, quiso tener siempre por escrito.

Eran otros tiempos, desde luego, la sociedad en esos años de 1726 era mucho más pobre; la mayoría era, de hecho, pobre; los yankees aún dependían de la colonia británica, se disputaban las tierras con los nativos americanos y la abolición de la esclavitud parecía algo todavía muy, muy  lejano; las necesidades de la gente se concentraban en los aspectos más esenciales de la vida.

Salvando las distancias, creo que sí podemos rescatar las ideas que subyacen en sus reflexiones y trasladarlas a nuestro mundo excesivo y ególatra.

Your face in a hundred bucks note!

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Sus motivaciones eran dos: vivir el mayor tiempo posible y procurar hacerlo sin cometer nunca ningún error. Desde luego vivió mucho y cometió unos cuantos errores, como él mismo reconoce en su autobiografía (según he leído por internet, porque al texto aún no he tenido la suerte de acercarme), aunque no debió de hacerlo tan mal después de todo pues, además de ser considerado uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, fue un gran crítico de la política y de la sociedad, así como un científico que llegó al estudio de la electricidad por pura curiosidad, pero nos dejó inventos tan extraordinarios y útiles que seguimos usando hoy en día, como el pararrayos, las gafas, el cuentakilómetros y las aletas de natación, por ilustrar la diversidad de las inquietudes que sentía

Moderación: come sin hartarte; bebe sin embriagarte.

Silencio: habla solo de lo que merezca la pena; evita las charlas banales.

Orden: procura que cada cosa tenga su lugar; procura un tiempo justo para cada tarea.

Resolución: comprométete a cumplir con tus obligaciones; cumple sin falta tus compromisos.

Austeridad: no gastes salvo para satisfacer tus necesidades o las de los demás; es decir, no malgastes en nada.

Diligencia: no pierdas el tiempo; mantente siempre atareado en algo útil; evita lo accesorio.

Sinceridad: no recurras a engaños; piensa con inocencia y justicia y, cuando hables, hazlo del mismo modo.

Justicia: no calumnies a nadie ni evites los favores que les debes.

Moderación: evita los extremos; no permitas que las críticas te afecten más de lo debido.

Pulcritud: no consientas que tu cuerpo, ropa o vivienda estén sucios.

Tranquilidad: no te alteres por lo banal o los incidentes comunes o inevitables.

Castidad: aléjate de toda relación que no sea saludable; nunca las mantengas por pereza, debilidad o para dañar la tranquilidad o reputación de otras personas.

Humildad: fíjate en Jesús y en Sócrates.

Y un vídeo cortito sobre las claves del éxito, según Richard St. John.

Tan tierno como Punset

La meteórica carrera de Eduard Punset como anunciante de pan de molde comenzó de manera sigilosa, como si en el fondo no quisiera hacerlo y se sintiera en la terrible necesidad de verse en semejante situación solo por conseguir un poco de dinerito para la Fundación Eduard Punset (!), cuyo principal objetivo, según “explican” en la web corporativa “es el de impulsar las condiciones de la modernidad en los países de habla hispana en el futuro inmediato”. Si para vosotros esto significa algo en particular, ¡ole!

Eso sí, en los anuncios más recientes, lo de que los honorarios van a la fundación ya han desaparecido y no quiero pensar mal… pero parece que a Punset ya se le ha quitado la vergüenza torera y lo siguiente que anunciará será Tena Lady…

¿Por qué comen sin pan? era una tertulia en el patio de un instituto en la que solo faltaba el kalimotxo aunque, a juzgar por el insignificante hecho de que a nadie le extraña que a su lado haya sentado un oso con pestañas postizas y gorro de cocinero, las sustancias psicotrópicas debían de circular a lo loco:

Después el buen hombre quiso convencer a un grupo de señoritas que estaban tan tranquilas de cotilleo en la casa de una de ellas, se hizo un Ana Torroja (“en tu fiesta me colé”), y como todavía no habían empezado la guerra de almohadas no se le ocurrió otra cosa mejor que explicarles por qué es mucho mejor comer pan de molde 100% natural, que un buen pan de panadería, que de verdad es 100% natural.

Y la última locura, Punset se encuentra en el súper con Lionel Messi, que se había dejado el esmóquin en casa, y en el que nos recuerdan lo sano que come este chaval pero se callan como putas que el muchacho entrena varias horas al día y que tal vez por eso lo del cuerpo atlético y saludable… Pero son solo suposiciones mías, no os creais…

Ah, y en nuestro México lindo y querido se han quedado con Messi pero han mandado al cuerno a Punset, porque por lo visto son más terrenales y se la trae al pairo lo de la física cuántica que tanto le gusta a nuestro ilustre pseudocientífico.