Lagunas en la red (II)

Pues sí, me veo obligada a escribir otro post sobre lo que busca la gente que llega aquí desde los buscadores, porque esto me ha dejado muy jodida:

1. El 20 de diciembre del 2012 llegaron dos personajes a este blog buscando: “leticia sabater desnuda”. Desde aquí quiero dejar muy claro que nunca, en el pasado, en el presente ni en el futuro, se va a ver semejante aberración en estas páginas virtuales. Por la salud mía y la de todos mis queridos lectores.

2. Otro que quiere tema, pero más real, es el amigo que busca un “glory hole elche”. Creo que la dama tiene perforada la cabeza, lo mismo te sirve…

3. En la misma línea, pero en una búsqueda mucho más abierta y aparentemente sana, dos personas han buscado “sexo playa del carmen”. No sé qué playa es esa, no suena a que esté en España pero seguro que puedes encontrar muchas que se adecúen a tus propósitos. Si no, siempre te quedará Cap d’Adge.

4. Hay alguien que tiene muy claro lo que quiere y además está cargado de razón, así que no sé muy bien por qué andaba dubitativo en google: “mejor regalo hombre cerveza”. Chicas, se acercan Reyes, así que no penséis más, toda la sabiduría de la red se encierra en cuatro palabras.

5. Otro que también lo tiene muy claro, pero no sé qué hace que todavía está delante de la pantalla es mi querido amigo: “deseo ser santo”. Lo mejor es que vayas a la iglesia o a un seminario, que es donde mejor te van a informar. Si no, puedes empezar leyendo la Biblia o la Leyenda dorada, que no tiene nada que ver con la lluvia dorada, pero también hay mucha mitología.

santo-enmascarado

El Santo Enmascarado

6. Me sigue inquietando que tanta gente llegue a Todo Excepto A buscando todo tipo de temas relacionados con el jabón: “partícula de jabón”, “como actúa el jabón”, etc.

7. La película Bella del señor, sí esa que deberían haber estrenado hace siglos y que aún se sigue haciendo la interesante, aunque sé que me arrepentiré de verla, es con mucho lo que tiene intrigada a una buena parte de los incautos que llegan a este rinconcito.

8. También la imagen de la vieja-joven, así que hoy la acompañaré del pato-conejo:

joven_anciana01pato-conejo-Jastrow

9. También hay quien quiere asegurarse de que “comer bolas de algodón quita el hambre”. No sé si quita el hambre, pero las ganas de vivir, seguro.

10. Y dejo para el último el que más me enternece, aunque no entiendo muy bien qué estaba buscando: “melissa es sin duda mi mejor amiga”.

Ahí lo dejo. Ustedes sigan buscando y enriquezcan la red con sus locuras. Ha sido un placer.

Bella del Señor

Conforme escribo estas palabras se está terminando de perpetrar un potencial atentado contra el buen gusto y la literatura, a la altura de lo que ya se hizo en su momento con El amor en los tiempos del cólera, pero con una gravedad y vileza sin parangón, pues si no tuvimos suficiente con ver a Javier Bardem encarnando a Florentino Ariza en tremendo film, en breve nos tocará sufrir a Jonathan Rhys Meyer —y su cara de inocente extraviado— encarnando a Solal de los Solal, sobrino de Comeclavos, uno de los personajes más cínicos, elocuentes y apasionados del siglo XX.

Sí, el daño ya está hecho. La versión cinematográfica de Bella del Señor (la última edición en español es de Anagrama, 2011) está en pleno proceso de posproducción y me temo que cometeré la imprudencia de ir a verla, pese a mis temerosos presagios y las malas vibraciones que me transmite el cartel de la película.

Si veis el vídeo del making off que he colgado más abajo, os daréis cuenta enseguida que un director con esa cara de moñas cándida no puede hacer un buen trabajo con esta novela, que es cualquier cosa menos romántica —de hecho, yo diría que es a las novelas románticas lo que el Quijote a los libros de caballerías—; es cierto que es tremendamente idealista, pero solo como recurso literario, como un grandísimo artificio que Albert Cohen usó humorísticamente, con cruel ironía, para conseguir que la bajeza que alcanzan sus protagonistas se mostrara lo suficientemente brutal.

Es evidente que no espero de la película que refleje la destreza de Cohen para reflejar de una manera tan vívida el sentir de sus personajes, con un estilo literario que varía en función de cada personaje, pero no solo en sus diálogos y en sus frecuentes monólogos interiores, sino aun en la expresión del narrador, que mima y se implica con cada uno de ellos, haciéndolos inmediatamente reconocibles y entrañables para el lector.

Ni siquiera espero que abarque en su totalidad las reflexiones de un autor que se muestra minucioso en la exploración de sus preocupaciones, tales como la discapacidad inherente a instituciones como la Sociedad de Naciones, el antisemitismo galopante que en 1936 ya hacía buena mella entre los judíos de Alemania, Suiza o Francia, o la feroz crítica a la sociedad que Proust describió con deleite y atrevimiento en En busca del tiempo perdido, y que en Bella del Señor se muestra en su más ridículo esplendor.

No, solo me gustaría que no la convirtieran en una historieta de amor del montón, porque en el fondo Solal y Ariane, los protagonistas de Bella del Señor, se odian más que se aman, viven para humillarse y demostrar que su sentimiento es sublime, alejado de las pasiones simiescas que perviven en la naturaleza humana y que, sin embargo, no son capaces de dominar, y es esa misma frustración la que los mantiene alertas y los arrastra a circunstancias miserables, que asumen a la desesperada.

Solal (cap. XXXV, pág. 303-305):

[…] Cuando esté ya en plena pasión, crueldades sin disimulo, pues. Pero dosifícalas. Sé cruel con dominio de ti mismo. La sal es excelente, pero sin cargar la mano. Por consiguiente, alterna rudezas y caricias, sin olvidar los retozos de rigor. El cóctel pasión. Ser el amado enemigo, espolvorear maldades de cuando en cuando para que pueda vivir en pie de amor, estar siempre inquieta, preguntarse qué catástrofe la espera, sufrir, y especialmente de celos, confiar, aguardar las reconciliaciones, saborear los halagos inesperados. En resumidas cuentas, que no se aburra nunca. […] Lo terrible, querido Nathan, es que ese amor religioso, comprado a tan asqueroso precio, es la maravilla del mundo. Pero es hacer un pacto con el diablo, pues quien quiere ser amado religiosamente, pierde el alma.

Ariane (cap. LXX, pág. 478):

[…] enloquezco de ternura cuando duerme vulnerable irradiante de encanto la cara por encima de la varonil belleza arrebatadora también cuando veo su muñeca tan estrecha a veces de repente me doy asco por quererlo tanto he perdido el hilo ah sí suyo suyo me extasío con su suyo sí pero si no llega a conocerme quizá le hubiera telegrafiado un suyo a Elizabeth Vanstead a decir verdad no me molestaría nada que a ésa se le cayesen todos los dientes no la verdad toda la boca vacía no sería caritativo que se le caigan sólo dos o incluso uno de los de delante en fin estrictamente lo necesario para que resulte un poco asquerosa me gusto demasiado me gusta mirarme me deseo en definitiva si no fuera él sería otro y si ese otro fuese explorador me entusiasmaría por el Amazonas o por las moscas del vinagre si él fuera biólogo no no es cierto sólo cuenta él él es único en cualquier caso creerlo es un dogma […]