DOMINGVS CCXXXII especial Bloomsday

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Hoy es Bloomsday, la gran fiesta joyceana que celebra la novela más importante del siglo XX. Ambientada en el Dublín de principios de siglo, la novela muestra el peregrinaje urbano de Leopold Bloom, moderno Ulises, judío errante, durante el 16 de junio de 1904 (el día en el que Joyce tuvo su primera cita con la que después sería su mujer, Nora Barnacle). Hoy Dublín y la literatura están de fiesta, y cientos de personas nos hemos congregado a las orillas del Liffey para seguir los pasos de Bloom (algunos vestidos como los personajes del libro). El DOMINGVS de hoy está dedicado por lo tanto al Ulysses de Joyce.

[Todos los textos a continuación están extraídos de la novela]

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La historia es una pesadilla de la que intento despertar.

Capítulo 2

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El señor Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebosadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo le gustaban los riñones de cordero a la parrilla, que daban a su paladar un sutil sabor de orina levemente olorosa.

Capítulo 4

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Un dolor, que no era todavía el dolor del amor, le roía el corazón. Silenciosamente, ella le había acercado en un sueño después de morir, con su cuerpo consumido, en la suelta mortaja parda, oliendo a cera y palo de rosa: su aliento, inclinado sobre él, mudo y lleno de reproche, tenía un leve olor a cenizas mojadas. A través de la bocamanga deshilachada veía ese mar saludado como gran madre dulce por la bien alimentada voz de junto a él.

Capítulo 1

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Missa Papae Marcelli
Palestrina
(30:57)

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214c
… cuando flor de montaña sí cuando puse la rosa en mis cabellos como las muchachas andaluzas la llevan y debí llevar una roja sí, y cómo él me besaba al pie de la pared morisca y me pareció bien lo mismo él que otro y después le pedí con los ojos para poder volverle a pedir sí y él luego me pidió si quería decir sí mi flor de montaña y primero le rodeé con mis brazos y lo atraje hacia mí para que pudiera sentir mis pechos todo perfume sí y su corazón latía como alocado y sí dije sí quiero Sí.

Capítulo 18

El hombre de las (no) teorías

Tal vez fuera por su inamovible mueca de cinismo o esa mirada demasiado inteligente y escrutadora que se aferra al objetivo de la cámara (pues nunca lo he visto en persona) con fijeza, o por cómo hablan de él en los círculos literarios más selectos (de los que suelo fiarme más bien poco), pero hasta ahora me había sentido bastante reticente a acercarme a la obra de Vila-Matas, hasta que un amigo querido y de cuyo criterio me fío enormemente, así como el diseño de la nueva, interesante y llamativa colección Únicos de Seix Barral, en la que le han publicado Perder teorías, me hicieron cambiar de opinión, y cuánto me alegro de que así fuera.

Ese fue el primero, que devoré en una sola tarde, y al día siguiente fui corriendo a la librería a por Dublinesca, la novela a la que complementa, que en apenas unas líneas traza el germen de las kafkianas anécdotas que luego desarrolla en 80 páginas, con una cordura y un desparpajo de lo más desconcertantes.

Su voz es ante todo fresca y divertida, pese a su capacidad de reflexión, su tendencia exacerbada al cultismo y sobria emotividad, porque Vila-Matas es, ya lo he comprobado, un cínico, sí, pero de los que tienen clase y saben reírse de la vida, de ellos mismos, a carcajadas, de los que miran con lupa cada resquicio de la existencia y con apenas un par de palabras son capaces de darle un aire y un brillo diferente, hacer de lo patético una alegre exaltación de la condición humana.

De ello hace gala en esta Dublinesca, que trata la vida de Samuel Riba, «un ex editor a la espera de encontrar al hombre que fue antes de crearse —con los libros que publicó y con la vida de catálogo que llevó— una personalidad falsa» pero que, para no defraudar la percepción que sus seres queridos tienen de él, después de dos años de declive y aislamiento tras abandonar su propensión al alcoholismo [«Es curioso, pero les hace una ilusión exagerada ese supuesto regreso al alcohol de su antiguo editor»], se ve arrastrado a «dar el salto inglés», a sorprenderlos con un extravagante punto de giro que lo lleva a Dublín con la improvisada intención de celebrar el Bloomsday y, de paso, un funeral por el fin de la Era Gutenberg, junto a sus amigos y escritores de su catálogo, Javier, Ricardo y Nietzky, con los que funda la Orden del Finnegans (ingenio real del propio Vila-Matas junto con otros escritores amigos).

«Temas: Los de siempre. El pasado ya inalterable, el presente fugitivo, el inexistente futuro […] El famoso futuro engloba en realidad el tema principal, que resulta no ser exactamente un tema único: Riba y su destino. Riba y el destino de la era Gutenberg. Riba y el impulso heroico. Riba y su sospecha desde hace unas horas de que es observado por alguien que tal vez quiere hacer un experimento con él. Riba y la decadencia de la edición literaria. Riba y la vieja y gran puta de la literatura, hoy ya bajo la lluvia y en el último muelle. Riba y el ángel de la originalidad. Riba y los picatostes. Riba y lo que se quiera.» Pero también una profunda y diversa disertación sobre la identidad, la espera y la huida.

Su prosa no es precisamente preciosista ni bella, podría decirse que es casi tacaña en imágenes, pues su escritura se debe más al pensamiento, al juego de palabras en seco que conduce a la reflexión pura y dura, casi exenta de acciones pero, aún así, ágil y jugosa, absorbente y también exigente, pues uno de los recursos usados por Vila-Matas en su libro es el de la retroalimentación literaria, es decir, pocas son las ideas e imágenes que no retoma más adelante y que requiere el esfuerzo memorístico del lector para poder enlazarlas y sacarles todo el jugo, las más de las veces irónico, que el autor había preparado juguetón; por no hablar de las numerosas referencias a autores y obras sobre las que hace pura crítica literaria, sobre todo el significativo paso de Joyce a Beckett durante el siglo XX, que tanto marca los tiempos de Dublinesca, así como algunas citas, no siempre verdaderas, que lo ayudan a reforzar ese ambiente engañoso y volatil de la vida del editor.

Y como realmente estoy completamente atrapada por Vila-Matas, nada más acabar la novela fui a la librería por su último libro publicado, El viajero más lento. El arte de no terminar nada, que en realidad es una reedición de artículos editada por primera vez en 1992, aunque de eso hablaremos más adelante.