Hedda Gabler

Después de un mes de marzo en el que mis incursiones al teatro no fueron del todo satisfactorias, ayer de nuevo probé suerte, aprovechando que las calles de Madrid andaban medio desiertas, y me acerqué, muy bien acompañada, al teatro La abadía, a ver la versión de la Hedda Gabler de Ibsen que ha dirigido David Selvas, producida por el Teatre Lliure en coproducción con La Abadía y el CAER Centre d’Arts Escèniques Reus.

Y cuando digo versión no uso esta palabra como forma de decir que es una nueva puesta en escena de esta obra, sino que realmente es una interpretación bastante alejada de la que podría considerarse la representación más fiel de la obra ibseniana (aunque respeta suficientemente el espíritu, que no tanto el texto, original), ya que se han adaptado el contexto interno como los recursos y lenguajes dramáticos al siglo XXI. El resultado, en general, me gustó bastante, aunque había algunas piezas clave que no terminaron de convencernos.

"Fotograma" de Hedda Gabler capturada por Felipe Mena.

El planteamiento de Selvas parece partir de la moderna versión que en 2005 dirigió Thomas Ostermeier para el teatro Schaubühne de Berlín, aunque en ese caso la escenografía, diseñada por Jan Pappelbaum, era bastante más minimalista que la actual, en la que creo que han acertado en distribuir el espacio escénico en zonas de interior y exterior unidas por una caja de cristal (que me recordaba a la caja-jaula de la Lady Macbeth de Mtsensk propuesta por la Nederlandse Opera de Amsterdam, que visitó el Teatro Real hace apenas unos meses); así como la forma de anclarla a un contexto más realista, aunque sencillo, insinuando con apenas unos pocos objetos y electrodomésticos el aspecto que suele tener una vivienda cuando, recién llegados, aún quedan cajas por desembalar y un buen número de muebles por comprar (pese a que en el texto original la casita ya esté perfectamente amueblada y decorada).

Propuesta de Hedda Gabler por Thomas Ostermeier.

Propuesta de Hedda Gabler por Thomas Ostermeier.

Lady Macbeth de Mtsensk por la Nederlandse Opera de Amsterdam

Lady Macbeth de Mtsensk por la Nederlandse Opera de Amsterdam

El papel femenino: Hedda Gabler

¿Qué hacer cuando lo tienes todo pero te sientes metafísicamente vacío? ¿Qué ocurre cuando la felicidad no se traduce en nada más que seguridad? Estos son los pilares en los que se construye el personaje de Hedda Gabler, aunque en su caso estos temas trascendentales que tanto preocupan a la persona del siglo XXI se materializan en una mujer originalmente decimonónica, anclada en la zona más alta de la burguesía y cuyo único papel en la sociedad es la de gobernar su casa de la mejor manera posible, organizando fiestas y agradando a los colegas de su marido, que apenas le presta atención, pues está plenamente dedicado a su ambicioso futuro profesional. Así, Hedda se balancea entre el hastío vital y la superficialidad más destructiva y su carácter, igual de contradictorio, cruel y vulnerable a un tiempo, se expresa, en sus momentos más radicales (que se van acrecentando a medida que avanza la obra) en términos de irracionalidad casi demoníaca.

El personaje principal en las obras de Ibsen, según Hoffmansthal en su ensayo La gente en los dramas de Ibsen (1893): “No es un ser simple desde ningún punto de vista -de hecho es muy complejo-; habla con una prosa nerviosa, recortada, sin pathos… se mira a sí mismo con ironía, reflexiona sobre sí mismo…”, a lo que Harold Bloom añadiría, más recientemente [Genios, 2002]: “lo que esta persona desea es convertirse en materia poética […] quiere una muerte organizada; […] Lo que impide que todo se derrumbe es que en Ibsen nos encontramos a nosotros mismos, más bellos, más extraños”.

En esta obra, creo que la interpretación de Laia Marull (premio Goya en los años 2000, 2003 y 2010 por sus papeles en Fugitivas, Te doy mis ojos y Pa negre, respectivamente) abusa del lado más animal de la Gabler, lo histrioniza hasta un punto desquiciante y, por ello mismo, desdibuja demasiado el trasfondo lúcido y revindicativo de su personalidad, y que contrasta mucho más de lo necesario con la interpretación cabal y natural del resto del reparto.

Cate Blanchet en el papel de Hedda Gabler en el montaje de Robyn Nevin para la Sydney Theatre Company (2006).

Gerard Mortier

No he venido a ofrecer respuestas complacientes, sino a formular preguntas incómodas.

Gerard Mortier fotografiado por Daniel Mordzinski

Después de San Francisco, los pájaros ya no vuelven a sonar de la misma manera

El belga que ha venido a darle caña a los aficionados a la ópera en Madrid no solo ha conseguido generar una gran controversia y animadversión en torno a su figura, sino que ha logrado descontextualizar al público acostumbrado a la comodidad y finura del Teatro Real y llevarlo a un entorno tan popular y multitudinario como el Madrid Arena, donde han actuado primeros espadas del belcanto como Ricky Martin y Shakira, gracias a su superproducción del San Francisco de Asís de Messiaen y, por si fuera poco, ha sorteado parte de la reducción del presupuesto asignado para la gloriosa institución gracias a su apertura e intuición para buscar financiadores externos.

¿No os gusta Mortier? A mí me encanta por su irreverencia y su savoir-faire.